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Trazar la propia libertad, como esa oportunidad de ser mas alla sobre las condicionantes externos (que son mas claros de ver) asi­ como las internos, seri­a francamente complejo.

Trazar la propia libertad, como esa oportunidad de ser mas alla sobre las condicionantes externos (que son mas claros de ver) asi­ como las internos, seri­a francamente complejo.

Construir la misma libertad, como esa oportunidad de ser mas alla sobre los condicionantes externos (que son mas claros sobre ver) y no ha transpirado las internos, es francamente laborioso. No podemos cambiar enfoques igual que la familia en la cual nacemos, la cultura en la cual estamos inmersos, las experiencias pasadas, los miedos e inclinaciones, cuyo origen esta en la infancia remota y en las heridas que alla se produjeron. La marcha de determinantes sobre la liberacion seri­a impracticable, pero aunque sea, podemos procurar con cada decision, librar esta enfrentamiento, romper alguna cadena, conquistar un nuevo territorio, arrancarselo al fatalismo, mennation al determinismo desplazandolo hacia el pelo a la desesperanza.

Liberarse de el mito del apego romantico

Observando con mi sobrina la cinta sobre vampiros, de esa dinastia de Crepusculo que ha estado tan de actualidad asi­ como que tan enamorada ha tenido a las personas mozo, especialmente a las chicas, he significado exacto escalofrio. La “peli” esta extremadamente entretenida, sin embargo si me detengo un momento a meditar, existe una cosa repelente, actual en esta como en tantas peliculas clasicas. Pienso en la oferta sobre trato mujer-hombre, carente de libertad por un hipotetico apego que anula la idiosincrasia. Me rampa meditar que las chicas de el siglo XXI se traguen esta biografia, romantica asi­ como denigrante, pero doy fe que se la tragan asi­ como con placer.

En la pelicula, el novio, Edward Cullen, es frio (igual que buen sanguijuela), intenso y veloz (eso les caracteriza Asimismo), desea “chupar la sangre”, y sobre forma ambivalente guarecer a la chica “humana” y no ha transpirado desvalida sobre la que se enamora; y no ha transpirado ella, Bella Swan, cueste lo que cueste, lo unico que quiere seri­a permanecer a su bando, advertida sobre que el puede hacerle abundante agravio, aunque tan subyugada y atraida por el novio que su programa sobre vida es tan solo el novio.

Las hembras deseamos hablar de adios al mito de el amor romantico. Seri­a el primer transito de amar asi­ como ser libres. No somos princesas desvalidas desplazandolo hacia el pelo ellos no son principes salvadores. Nunca estamos esperando esto de nadie. Nunca necesitamos a toda costa efectuar pareja. Nunca somos medias naranjas. El amor intimo, aun siendo espacio de plenitud nunca es la unica aspiracion de la vida y no ha transpirado en todo caso nunca nos convierte en la mitad sobre ninguna persona. Nunca vamos a la caza de el hombre. Nunca poseemos que conquistarlos para ser felices ni dejarnos convencer como En Caso De Que fueramos trofeos. No tenemos que fingir, ni acontecer perfectas, ni mantener la boca cerrada de vivir la historia de apego. Hemos dejado sobre acontecer adictas al romanticismo que nos ensenaron las cuentos, el gran pantalla, las novelas, las canciones. Debido a no suspiramos por ellos. Se acabo ese capitulo en las historias, no desprovisto atravesarlo dolorosamente sobre una u una diferente manera, asi­ como cometer errores sobre desconocimiento y sobre carencia de critica.

Estar atrapadas en los brazos enredosos sobre amores nunca correspondidos o inautenticos.

Madame Bovary, escrita en 1857 por Gustave Flaubert, resulta una critica a la mundo burguesa del siglo XIX asi­ como fue muy polemica en su lapso. Llevada al gran pantalla en distintas situaciones, entre otras por Sophie Barthes en 2014, cuenta la historia de una mujer infeliz en la cual los suenos que se le han transmitido en torno al matrimonio desplazandolo hacia el pelo a la vida sobre casada, chocan con la certeza brutalmente. Sin embargo ella nunca se resigna. En realidad, ningun sobre los miembros masculinos con los que trata de calmar su inquietud, ama verdaderamente a Emma Bovary. Cada individuo se aprovecha de la novia a su manera La usan como florero o sexualmente o igual que posibilidad sobre enriquecimiento. Tampoco la novia halla la modo de canalizar su rebeldia a la busqueda de la satisfaccion. Persigue en el extremo un amor sensible y un ideal de buena vida acomodado que nunca alcanza desplazandolo hacia el pelo que la desespera inclusive la tragedia.

Actualmente no nos basta con la rebeldia hacia lo convencional para, sobre la totalidad de maneras, permanecer atrapadas en los brazos enredosos de amores no correspondidos o inautenticos. Hemos sobre atravesar la totalidad de estas fronteras.

Si, hemos de someter a critica lo que nos rodea Costumbres, patrones sobre actuacion, ideas sobre lo que esta bien y no ha transpirado mal. Tambien si nos hemos acomodado a lo “no convencional”, que puede ser una mascara mas. Da la impresion la tarea inacabada en la que rampa labor abrirse transito libremente. Si me miro a mi misma, ?cuantas veces he sonado con que soy cuidada, protegida, cobijada por un acontecer imaginario! ?Cuantas veces he pensado en que alguien me consolara, me diera proteccion, me ayudara a determinar, o preferiblemente que me dijera lo correcto! Aunque lo cierto es que solo abriendome paso en vi­a de la incertidumbre asi­ como tomando mis propias decisiones he sido verdaderamente yo. Unico dibujandome en medio sobre la aislamiento he podido percibir el aumento sobre mi ser acompanado por los usuarios que me han querido, que han sido varones asi­ como hembras, no el producto sobre un estatus (casada) ni de una ser unica en la cual haya depositado el lastre sobre mi vida.

Esto nunca quiere hablar de que cuando vivimos el apego no le demos un evidente romanticismo. En otras palabras, elaborar cosas bonitas, un camino lejos de el mundanal ruido, preparar un acercamiento, cenar a la destello de las velas, o fascinar al otro con una carta de amor, una rosa o un obsequio inesperado, son pequenos alicientes para mantener la llama y irse sobre la rutina. a lo cual, claro esta, no seri­a a lo que nos referimos. El apego romantico no seri­a vigilar las pormenores asi­ como las caricias de todo clase en la relacion.

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